Donna Cattiva, 15 AÑOS A PASO FIRME
Hace 15 años, recién egresada de la carrera de Diseño de Modas, Camila Pareja Lecaros empezó—con espíritu de juego y diversión—lo que hoy es la exitosa marca de zapatos para mujeres, Donna Cattiva. Su colección de tésis, enfocada en las villanas de caricatura con las que muchas de nosotras crecimos (y secretamente amamos), dio vida a una identidad de marca que comenzó a encontrar en las femme fatales, las Cattivas, una suerte de heroína. La misma, quedó representada en un par de botas negras de gamuza hasta la rodilla que se vendieron como cancha a través de Facebook. Sobre las Cattivas, Camila señala:
“Nadie es mala y se pone botas negras a la rodilla porque sí”, mientras compartimos nuestra primera entrevista informal. “Algo te tiene que haber pasado antes”. Empezamos a sospechar que quizá fue el corazón roto.
Si nos remontamos a su etapa escolar para entender el origen de su vínculo con la moda, podríamos ver que todo surge de una misma raíz. Eran los dosmiles y sus contemporáneas se vestían de marcas de la estética del mundo del surf y/o el “prep school” americano. Camila no quería nada que ver con eso. Usaba pantalones a la cintura cuando tocaba tenerlos a la cadera y, ante las burlas y cuestionamientos de sus amigas, se entretenía haciendo con su guardarropa lo que ella quería. “Soy de llenar los espacios,” dice Camila. Sus ojos se llenan de una nostalgia que reconozco como familiar. “Me gusta tener una vida productiva”. Camila pasaba mucho tiempo navegando el internet entero, a veces inclusive durante los recreos del colegio.
Como cualquier persona que elige la ruta de una carrera creativa, partiendo por la desesperación de romper con el enclaustramiento intelectual que significa una currícula escolar pero luego aceptando que terminar su carrera también implicaría otro salto al vacío, Camila se hizo cada vez más consciente de que la moda y la vida en general no se trata solamente de crear zapatos y prendas increíbles y punto. Pasar a buscar que los números validen las ideas que uno tiene es enteramente otro cantar, un cantar que Camila descubrió con el tiempo. “Creo que hubiera sido una mejor idea tener una base más sólida en todos los procesos empresariales que he tenido que diagramar desde cero por mi cuenta,” dice ella. “Emprender no solo toma creatividad”. En la práctica, Camila emprendió y sacó su negocio adelante sin tener toda esa base, como si se tratase de trazar dibujos de vestidos espectaculares en el mismo cuaderno que usaba en tercero de medio. La verdad, me quito el sombrero.
Mientras escribo este artículo, días después de que me senté a hablar de todo esto con Camila, sigo teniendo una serie de preguntas abiertas que me rondan la cabeza: ¿Cuál fue su universidad en la vida? ¿Quién le enseñó a manejar una empresa? ¿Quién la apoyó cuando las cosas se pusieron peludas? ¿Cómo fue que este proceso influyó en la marca? Quizás los dos años en el rol de compradora del área de zapatos en una empresa importante de retail le enseñó mucho de lo que hoy ella aplica en su día a día como líder en Donna Cattiva. Por supuesto, como es el caso de muchos, su familia también jugó un papel importante en su desarrollo. Hoy en día, Camila reconoce que si bien la empresa no es una empresa familiar, todos los miembros de su familia en algún momento han sabido aportar valor a Donna Cattiva. “Tener un padre trabajador,” comenta Camila, “alguien que supo inculcarme no solo el ejemplo sino también, alentarme a saltar de regreso a la piscina una vez que ya estaba tranquila y con un sueldo estable, fue crucial en la decisión de emprender una vez más.”
¿Y su universidad? ¿Dónde aprendió todo lo que sabe? Pues obviamente el instituto de prueba y error, en el departamento de experimentación e innovación constante con una especialidad en creatividad y, por supuesto, ventas. Ahora, Donna Cattiva representa a una mujer que traza su propio camino y gracias a eso, toma sus propias decisiones.
Camila lo explica así: “Yo podía poner todo el diseño, todas las ganas del mundo pero no solo se trata de crear algo increíble, se trata de venderlo de la mejor manera posible y de estar en el lugar correcto para que esa gente venga y te compre el producto que tú sabes que la gente quiere o necesita”.
Una cosa es clara: es esa sinergia que usualmente pasa desapercibida entre la creatividad y la viabilidad la que hace que los negocios pasen de una cuenta personal en una plataforma virtual a tener tiendas, almacenes, equipos de logística y control de calidad como lo tiene hoy Donna Cattiva. “Eso y la ilusión de ver a la gente igual de enamorada de tu producto como tú lo estás”. A Donna Cattiva no le faltan clientes que aman el producto y que sienten que les permite caminar a paso firme. Me incluyo en esa lista.
Entonces, ¿qué sigue para el equipo ahora que la meta es conquistar el mundo? Comenzar por aceptar la ayuda de asesores a los que ahora Camila ha involucrado en la toma de decisiones para poder crecer a más no poder. “Muchas veces se confunde el emprendimiento con creer que tú tienes que hacer todo sola. Así es al principio quizás (aunque nunca sola de verdad) pero luego, es momento de pedir ayuda y ceder el control”. Con apertura y humildad es que ahora Camila logra que su hija mayor, Donna Cattiva, de unos 15 añotes, sea quien le dé el ejemplo a su su hija menor, Gala, de 9 meses y brinde un sentimiento de empoderamiento de moda a todas las demás Cattivas que existen en todos los rincones del planeta.
Sobre La Autora
Anais Freitas Eléspuru, también conocida por su cuenta de Instagram @AnaisLalombriz, es una profesional creativa y con un profundo interés en comprender el comportamiento humano. Nacida en Lima en 1992, Anais ha publicado dos libros, 'La Practicante' (2021) y 'El Contratado' (2024), y dirige un blog personal en www.anaislalombriz.com, donde comparte reflexiones e investigaciones sobre la transición a la adultez, el ser mujer y el ser profesional. Vive en Mirasidro con sus dos gatos: Carlota y Benito.